La industria española es precaria y lenta en la absorción del desempleo

    La Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de 2018 confirma un crecimiento anual del empleo industrial en 100.900 personas asalariadas. Alcanza ya la cifra de los 2.473.200 trabajadores y trabajadoras (4,3% más que en el mismo trimestre de 2017). En comparación con el primer trimestre son 54.300 personas más (2,2%), lo que consolida la tendencia al crecimiento.

    26/07/2018. CCOO de Industria
    La desigualdad sigue creciendo en la industria

    La desigualdad sigue creciendo en la industria

    El empleo femenino se muestra más dinámico, presenta una tasa de incremento anual del 8,4%, frente al 2,8% que experimenta el empleo masculino. Así, el segundo trimestre de 2018 se cierra con una población asalariada industrial cifrada en 653.800 mujeres y 1.819.400 hombres.

    Otro rasgo recurrente de la generación de empleo en la economía parece ser la “insalvable” precariedad -en fraude de ley a todas luces- que persiste en el segundo trimestre de 2018; el porcentaje de personas asalariadas con contrato temporal en la industria no baja del 21%.

    Si la precariedad es el ADN de la contratación laboral generada por las empresas españolas, la rotación es uno de sus rasgos apreciables, sigue en cotas crecientes. Así, entre el 1 de julio de 2017 y el 30 de junio de 2018 se registraron 2.265.179 contratos laborales correspondientes al sector industrial, que si se compara con los 100.900 empleos industriales generados, soporta una tasa de rotación de 22 contratos por cada persona incorporada durante los últimos doce meses. Por supuesto, en la raíz del problema, destaca el hecho de que más del 90% de esos contratos fue temporal.

    Otro rasgo apreciable de la precariedad, la desigualdad, sigue acrecentándose y se constituye como marco de una dinámica de crecimiento injusta e insostenible. La temporalidad afecta más acusadamente al empleo femenino. El porcentaje de asalariadas con contrato temporal es del 24,4% y afecta a 159.400 mujeres. En el caso masculino es de 4,5 puntos menos y afecta a 361.000 hombres. Por lo tanto, las compañeras de la industria no solo tienen unas percepciones salariales menores que sus compañeros, sino que soportan mayor precariedad laboral.

    El desempleo industrial es el que disminuye con mayor dificultad, al presentar la tasa de variación anual en el número de personas desempleadas más reducida de todos los sectores. Cae un 4,6%, mientras que ninguno de los demás ha reducido el desempleo a tasas por debajo del 9%. También abunda la desigualdad de género en el caso del paro industrial, puesto que el número de desempleadas ha crecido en 6.200 (un 11%) en el último año, mientras que el número de hombres desempleados ha disminuido en 14.100 (una reducción del 12,2%).

    El tímido dinamismo del sector industrial, que genera precariedad y una absorción muy lenta del desempleo, unido al repunte de la desigualdad de género, derivan de la continuada indefinición de la política industrial y de igualdad del anterior Gobierno. Habrá que ver si mejora esta legislatura.

    CCOO de Industria insiste en la necesidad de acometer una política industrial a largo plazo, en la que las medidas diseñadas y los compromisos acordados transciendan las legislaturas, con un carácter lo suficientemente estable, pero con la flexibilidad requerida para hacer frente a los retos de futuro, porque nos encontramos en un marco de cambio tecnológico global y acelerado.

    Asimismo, deben ser ejes vertebradores y fundamentales del diseño de dicha política la inclusión de planes específicos de rejuvenecimiento de las plantillas, eficaces en la integración plena como son ejemplo el contrato de relevo, y la inclusión de planes de igualdad que promuevan el empleo femenino de calidad en el mercado trabajo. En la actualidad, el 39% de los trabajadores industriales tienen menos de 40 años, mientras que hace diez años este porcentaje era del 54%; es innegable la necesidad de reposición y el rejuvenecimiento de la fuerza de trabajo industrial.

    En este escenario, CCOO de Industria insiste en reclamar un Plan Estratégico Industrial como eje esencial para afrontar los cambios que garanticen un sector industrial inclusivo y sostenible, contemplando como objetivo estratégico prioritario la inserción de alta calidad en el sistema productivo global, para lo que se requiere una planificación a medio y largo plazo en cuanto a las inversiones en I+D+i, en capital humano y la generación de competencias y habilidades sectoriales y el crecimiento de la utilidad y del valor de las infraestructuras físicas y tecnológicas.

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