CCOO de Industria | 10 abril 2026.

Agenda 2030 del Gobierno de Asturias

Un compromiso de futuro

    El 25 de septiembre del año 2015, ciento noventa y tres estados miembros de las Naciones Unidas, aprobaron un plan de acción a favor de los derechos de las personas, el planeta y la prosperidad junto con la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia. Fue el inicio de la Agenda 2030, que se estructuró en diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y ciento sesenta y nueve metas que persiguen que los estados, la sociedad civil y el tejido empresarial adopten las medidas necesarias para su consecución.

    09/03/2026. CCOO INDUSTRIA ASTURIAS
    Agenda 2030 escuela verano

    Agenda 2030 escuela verano

    Juan Ponte es actualmente el director general de Agenda 2030 del Gobierno de Asturias. Secretario de Estrategia Política y Formación en IU Federal, fue concejal durante ocho años en el Ayuntamiento de Mieres, responsable del Área de Servicios a la Ciudadanía e integrante del equipo de gobierno de Aníbal Vázquez. Su compromiso con la defensa de los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la justicia social son las señas de identidad de su trabajo en esta Consejería.

    ¿Qué es la Agenda 2030 y qué papel debe desempeñar?

    Entendemos la Agenda 2030 como una herramienta estratégica de planificación destinada a hacer efectivos los derechos fundamentales consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Hablamos de prosperidad, justicia ecosocial, participación democrática y paz; derechos que entran en conflicto directo con un modelo basado en el lucro de unos pocos privilegiados, sustentado en el rentismo, el extractivismo y la explotación del trabajo de las clases populares. Ante esta disyuntiva, un gobierno progresista no puede permitirse ambigüedades ni medias tintas.

    ¿Cómo se está desplegando la Agenda 2030 en Asturias?

    Defendemos un modelo de colaboración público-comunitaria. Las administraciones públicas debemos planificar, invertir e innovar; no ir a remolque de los intereses especulativos de las grandes empresas privadas ni someternos a los dictados de las multinacionales, cuyas propuestas, conviene recordarlo, nunca pasan por las urnas. Al mismo tiempo, los proyectos concretos han de desplegarse desde un enfoque de desarrollo comunitario, mediante mecanismos de cogobernanza que surjan del territorio, sin tutelajes.

    ¿Cómo se concreta este enfoque en los territorios?

    En 2025 hemos puesto en marcha una línea de ayudas a entidades locales dotada con 200.000 euros, con un objetivo claro: impulsar una transformación real de los territorios en clave de sostenibilidad social, medioambiental y económica. Gracias a ello, hemos contribuido a la creación de comunidades energéticas, cooperativas de soberanía alimentaria y nuevas infraestructuras verdes, así como al desarrollo de planes de movilidad sostenible, de derechos culturales o de saneamiento de aguas, entre otros.

    ¿Qué retos se afrontan de cara a 2026?

    En 2026 publicaremos una nueva convocatoria centrada en la emergencia climática, con una dotación de 2 millones de euros. Se trata de un hito a escala estatal y con clara vocación de permanencia. El foco estará puesto, de manera prioritaria, en el mundo rural: fomentando proyectos de agricultura regenerativa, fortaleciendo sectores como el forestal y el agropecuario, pero también apoyando iniciativas de reindustrialización sostenible. El objetivo es que Asturies actúe como motor económico y tractor de inversiones verdaderamente estratégicas, capaces de generar cohesión social y vertebrar la comunidad, no de esquilmarla. Se acabaron las empresas cazasubvenciones. No podemos dar cabida a quienes sólo piensan en repartir dividendos entre accionistas y magnates, ignoran la crisis climática y no aportan riqueza social.

     ¿Qué otros planes se están poniendo en marcha?

    Además, estamos impulsando la elaboración de Planes Integrados de Sostenibilidad en las comarcas, imprescindibles para que los municipios puedan acceder a fondos europeos. Cuando entramos en el gobierno, solo 5 de las 78 entidades locales asturianas estaban en condiciones de optar a fondos FEDER. Nos pusimos manos a la obra para revertir esta situación. Así, en 2025 hemos financiado el plan del centro periurbano de Asturias —Carreño, Corvera, Gozón y Llanera—, y en 2026 continuaremos en el Oriente, la Montaña Central y Oscos-Eo. En total, hablamos de una inversión superior a los 100.000 euros. Ningún territorio puede quedarse atrás; ese es nuestro compromiso. 

    ¿Qué relación mantiene la Agenda 2030 con los movimientos sociales y el tejido asociativo asturiano?

    La colaboración con los movimientos y las entidades sociales es permanente. Desarrollamos procesos de aprendizaje mutuo y apoyamos proyectos basados en criterios de sostenibilidad y equidad. En ese marco, hemos impulsado conjuntamente iniciativas de salud comunitaria, de defensa de los derechos de las personas y colectivos migrantes, de reducción de desigualdades que afectan a la población gitana, entre otras. Asimismo, promovemos prácticas de economía circular, accesibilidad universal y campañas de comercio local justo.

    Nos encontramos en un momento clave en el que resulta imprescindible coordinar todas estas iniciativas para evitar que queden dispersas o debilitadas frente a los ataques de unas derechas cada vez más desbocadas. Para ello necesitamos herramientas compartidas. En este sentido, estamos ultimando la Estrategia Asturiana de Desarrollo Sostenible, concebida como una hoja de ruta común que permita sumar fuerzas. Aquí no sobra nadie. En coherencia con ello, hemos dotado de contenido real al Consejo de Agenda 2030 y hemos lanzado, junto a CODOPA, EAPN y muchas otras entidades sociales que desarrollan una labor admirable, la campaña “Yes Asturies”. Se trata de un espacio para tejer una comunidad abierta y acogedora, orgullosa de nuestro ADN reivindicativo: la organización de la clase trabajadora, el amor por el territorio, el inconformismo, la gastronomía local, la diversidad.

    La Agenda 2030 no solo habla de derechos humanos, sino también de derechos ambientales. ¿Cómo se articula esta dimensión ecosocial?

    Hemos iniciado una gran conversación en torno a las grandes transiciones del presente (climática, energética, digital, alimentaria, de derechos humanos, paz y seguridad), organizando un foro permanente por una transición ecosocial justa. La naturaleza no es infinita y eso que llamamos de forma errónea, a mi juicio, “recursos naturales”, se agota. Hablar de recursos naturales es entender la naturaleza como una despensa de la cual poder extraer indiscriminadamente lo que nos apetezca. Pero la idea del crecimiento infinito es una ilusión absoluta, porque los bienes naturales tienen una capacidad limitada para regenerarse. En el capitalismo, los “recursos” renovables (bosques, agua dulce, los ciclos del nitrógeno o del oxígeno, etc.) se consumen más rápido de lo que se reponen, y los no renovables, o tienen los días contados, como en el caso del capitalismo fósil, o se acabarán agotando más pronto que tarde, como en el caso de los minerales raros, si se mantiene este ritmo depredador. En resumen, en el capitalismo la tasa de consumo supera la tasa de regeneración natural, algo incompatible con la vida.

    Has defendido en varias ocasiones la necesidad de “ir más allá del crecimiento”. ¿Qué implica esto en términos económicos y sociales?

    Hay ámbitos que deben crecer, como los servicios públicos y los bienes comunes; otros que deben decrecer, como los flujos de energía y materiales; y otros que ni siquiera deberían computarse como crecimiento. ¿Crecimiento de quién? ¿El de unos pocos privilegiados? ¿El de ese 1 % más rico que acumula más riqueza que el 95 % restante? Alrededor del 60 % de la riqueza extrema es heredada y está vinculada al clientelismo y a la creación de monopolios, ¡lo que demuestra que el llamado “libre mercado” es un cuento de hadas y la meritocracia, un mito! Quienes atacan la Agenda 2030 lo hacen porque disfrutan de esos privilegios o porque obedecen a quienes los concentran. ¿Es eso libertad? No, es servidumbre.

    El PIB no informa sobre la desigual distribución de la riqueza, invisibiliza los trabajos de cuidados y excluye las políticas de bienestar. En cambio, computa como crecimiento la industria armamentística, los desastres naturales o la contaminación. Esto debe cambiar. Como recuerda incluso Joseph Stiglitz, “si usamos las métricas equivocadas, lucharemos por las cosas equivocadas”. Es imprescindible elegir bien los indicadores, pero sobre todo formular las preguntas adecuadas: ¿qué sociedad queremos construir? ¿y cómo hacerlo de manera colectiva?

    En ese marco, ¿qué papel deben desempeñar los sindicatos y cuál debería ser la responsabilidad de las empresas?

    Los sindicatos de clase son aliados prioritarios para defender el ODS 8, el trabajo decente. Hablamos de empleos con salarios justos, seguridad y salud laboral, igualdad real entre hombres y mujeres en los centros de trabajo, sostenibilidad medioambiental en los procesos productivos, y no menos importante, libertad sindical. En esta línea, financiamos la Escuela de Verano Laboralista Anita Sirgo, organizada magníficamente por CCOO. La escuela es un punto de encuentro y de análisis que toma como inspiración el legado en defensa de las clases trabajadoras y la igualdad de la histórica dirigente antifascista Anita Sirgo, que como es sabido es un referente para todos nosotros y nosotras.

    Por otro lado, apoyamos de manera decidida a las pequeñas y medianas empresas que contribuyen a mejorar la vida en nuestra tierra, siempre que cumplan dos requisitos irrenunciables: responsabilidad social y sostenibilidad medioambiental. Por ello, este año queremos impulsar una gran alianza por la sostenibilidad empresarial que promueva estos valores.

    El Objetivo de Desarrollo Sostenible 17 pone el acento en la cooperación y los acuerdos internacionales. ¿Qué capacidad real tiene Asturias para intervenir en ese plano?

    Me gustaría destacar que este año destinaremos 100.000 euros a afrontar la crisis humanitaria en Palestina, provocada principalmente por el genocidio del Estado de Israel. Las bombas matan y destruyen de forma inmediata, pero sus efectos perduran en el tiempo, arrasando infraestructuras educativas, sanitarias y medioambientales. Defender Asturies es también defender la solidaridad internacional, la “ternura de los pueblos”.