CCOO de Industria | 24 julio 2026.

El debate del absentismo: la prevención, la única respuesta eficaz

  • Artículo de opinión del secretario general de CCOO de Industria del PV, Juan José Picazo

Juan José Picazo desmonta los mitos sobre el absentismo laboral y sitúa el foco en las causas reales: la falta de prevención en las empresas y el colapso de las listas de espera en la sanidad pública. Una llamada a proteger la salud de las plantillas antes de que el trabajo las enferme.

21/07/2026. CCOO de Industria PV
Juan José Picazo, secretario general CCOO Industria PV

Juan José Picazo, secretario general CCOO Industria PV

Cada cierto tiempo resurge el debate sobre el absentismo laboral. Se publican cifras, se alerta sobre su coste para las empresas y se proponen medidas para endurecer el control de las bajas. Sin embargo, antes de hablar de soluciones conviene responder a una pregunta esencial: ¿qué entendemos por absentismo?

No todo puede calificarse como absentismo. Los permisos retribuidos, las medidas de conciliación, el ejercicio de derechos sindicales o cualquier otro derecho reconocido por la ley o por los convenios colectivos no son absentismo. Son derechos conquistados tras años de negociación y no pueden convertirse en objeto de debate ni utilizarse para inflar estadísticas. Por eso, debemos cuestionar los datos que difunden algunas organizaciones empresariales cuando parten de un concepto erróneo, que mezcla incapacidades temporales por enfermedad con absentismo.

Pero nuestra labor no debe quedarse en rebatir cifras. El verdadero reto es reducir las bajas laborales actuando sobre sus causas. El objetivo del sindicalismo en nuestro sector no puede entenderse como defensa del absentismo, sino como defensa de la salud de las personas trabajadoras para que no tengan que ausentarse de su puesto por enfermedad.

En la industria sabemos que muchas incapacidades temporales no aparecen por casualidad. Los sobreesfuerzos, los movimientos repetitivos, la manipulación de cargas, los turnos, la presión productiva y los riesgos psicosociales deterioran la salud de las plantillas. Cuando la prevención falla, las bajas son la consecuencia, no el problema.

A ello se suma un factor del que apenas se habla. El deterioro, no casual ni involuntario, de la sanidad pública. Hoy una baja médica puede prolongarse durante semanas o meses porque la persona trabajadora debe esperar una prueba diagnóstica, una consulta con un especialista o una intervención quirúrgica. La duración de muchas incapacidades temporales no depende de la voluntad de quien ha enfermado, sino de unas listas de espera que escapan a su control. Culpar a la persona trabajadora por esa situación resulta tan injusto como ineficaz.

También conviene recordar que existe un fenómeno mucho menos visible: el presentismo. Muchas personas acuden a trabajar enfermas por miedo a perder incentivos o a ser estigmatizadas. El resultado suele ser el contrario al deseado: empeora su estado de salud, aumenta el riesgo de accidente y, finalmente, las bajas terminan siendo más largas.

La respuesta no pasa por incrementar el control sobre quienes enferman, sino por reforzar la prevención. Invertir en ergonomía, adaptar los puestos de trabajo, evaluar los riesgos psicosociales, mejorar la organización del trabajo y fortalecer la participación de los delegados y delegadas de prevención es la forma más eficaz para reducir el absentismo de manera sostenible. Las empresas que sitúan la salud de las personas en el centro de su gestión obtienen mejores resultados en productividad, compromiso y competitividad.

Debemos liderar este debate con una idea clara: no somos el sindicato del absentismo, somos el sindicato de la prevención. Nuestro objetivo no es justificar las bajas, sino evitar que se produzcan. Menos sospechas hacia quien enferma y más compromiso con unas condiciones de trabajo seguras y saludables. Porque la mejor política contra el absentismo no consiste en cuestionar a la persona trabajadora cuando está de baja, sino en impedir que el trabajo termine enfermándola.