Mucho trabajo pendiente para garantizar las condiciones laborales de quienes fabrican para las multinacionales en China

  • CCOO visitó la cadena de suministro de Mango. La jornada sigue siendo interminable y el salario escaso

China es el principal proveedor de Mango en el mundo. Cien mil personas fabrican 39 millones de prendas para la multinacional española. El 28% de los artículos que vende la marca se cosen allí. CCOO de Industria acaba de publicar un informe en el que recoge las conclusiones del viaje que el sindicato realizó hace unos meses. Recorrió una parte de las 364 fábricas que integran su cadena de suministro en el gigante asiático.

09/10/2018. CCOO de Industria
Una de las fábricas que producen para Mango en China

Una de las fábricas que producen para Mango en China

El 23 de julio CCOO de Industria firmó con Mango un acuerdo para fortalecer y proteger los derechos del medio millón de trabajadores y trabajadoras que elaboran productos para la marca en 17 países de todo el mundo. Un par de meses antes, una delegación del sindicato y de la firma española se desplazaron a China para hacer un seguimiento de las condiciones de trabajo. Son chinas el 30% de las 1.200 fábricas o talleres que forman parte de la cadena de suministro de Mango.

La Secretaría de Internacional de CCOO de Industria y la responsable de Responsabilidad Social Corporativa de Mango, visitaron fábricas del calzado y del textil que comparten con otras multinacionales. Se reunieron con la dirección, recorrieron las instalaciones y se entrevistaron con las plantillas.

CCOO de Industria acaba de subir a su página web las conclusiones de aquellas visitas. Confirmó que el contrato más habitual es el indefinido, pero observó que proliferan personas y empresas que actúan como las ETT. Quienes son contratadas bajo este sistema tienen menos garantías y estabilidad.

CCOO también constató que las jornadas laborales en el país asiático son “absolutamente desproporcionadas”. En las fábricas visitadas el horario de trabajo ordinario es de ocho horas diarias, a las que se suman otras tres horas extra. En algún caso se realizaban 74 horas semanales, al trabajar dos domingos al mes. En otros, la jornada era de 60 a 66 horas de lunes a sábado.

Lo sorprendente es que en China nadie se plantea rechazar el exceso de jornada. Este grave problema, lamenta el sindicato, “no tiene solución si se aborda de forma separada desde cada multinacional”. Por la abultada jornada se abona al personal de taller entre trescientos y quinientos euros al mes. La mitad de las cotizaciones a la Seguridad Social las paga la empresa y el resto la plantilla.

¿Trabajo decente?

La seguridad y la salud laboral siguen siendo cuestiones que hay que mejorar. En las fábricas visitadas el sindicalista de CCOO observó taquillas inadecuadas; falta de protección de los dedos; escasez de lámparas de cercanía en las máquinas de coser; muchas personas trabajando juntas en los talleres de cosido; inadecuada colocación y señalización de extintores e intenso calor y humedad en algunas zonas.

Otro de los grandes déficits es la organización de los trabajadores y trabajadoras. En varios casos no existe organización sindical formalizada o solo está presente el sindicato oficial chino que, según el informe, “está firmemente atrapado en las viejas costumbres” y es “incapaz” de cambiar o adaptarse.

Para acabar con esta situación es prioritario, según CCOO, “garantizar la libertad sindical y la negociación colectiva” para que la clase trabajadora china pueda defender sus derechos y plantear reivindicaciones: un salario mínimo decente, unos efectivos pagos a la Seguridad Social y una jornada laboral que no exceda lo que establece la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

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