“Es necesaria una mayor protección y apoyo tanto a las pymes como a los trabajadores y trabajadoras”

    Víctor Ledo es el secretario general de CCOO de Industria en Galicia, un cargo que ocupa desde 2015 tras la dimisión del anterior secretario general. En 2017 fue reelegido con el 96.5% de los votos de los delegados y delegadas, que depositaron de nuevo su confianza en él. Ahora, al frente de la Federación de Industria de Galicia, afronta una de las más complicadas crisis a raíz de la pandemia del Covid-19.

    18/05/2020. CCOO de Industria
    Víctor Ledo, secretario general CCOO de Industria Galicia

    Víctor Ledo, secretario general CCOO de Industria Galicia

    Comenzó su vínculo con CCOO en el año 1987 como afiliado siendo estudiante. Su primer trabajo fue en los astilleros de Vigo y, más tarde, en el año 1999, entró en la empresa auxiliar de Navantia, Acciona, lugar en el que continúa trabajando hoy en día. En 2007 se convirtió en delegado sindical de esta empresa y, tras unos años, en 2013 pasó a ser secretario general del sindicato comarcal de Industria de Ferrol, hasta 2015, cuando fue nombrado secretario general de la Federación de Galicia.

    ¿Cómo han sido estos años como secretario general de la Federación?

    Intensos. Entré en mitad de un mandato, en una situación de reestructuración total de la Federación por la dimisión del anterior secretario general y de toda su Ejecutiva. Me encontré con una situación muy complicada tanto a nivel económico como organizativo. Tuvimos que hacer un trabajo muy importante para recuperar la personalidad que había perdido la Federación de Galicia, además de asumir el proceso de fusiones con otras federaciones.

    Muchas fábricas de Inditex han paralizado su actividad habitual para ayudar en esta crisis sanitaria. ¿Debemos invertir más en una industria propia?

    Sin ninguna duda. Esta situación ha mostrado las carencias que ya veníamos denunciando desde CCOO. Debemos apostar por una industria local y fuerte, para no tener que acudir al exterior como ha sucedido en un proceso erróneo de deslocalización de la industria.

    Inditex, Adolfo Domínguez y Sociedad Textil Lonia S.A. son algunas de las grandes empresas del sector textil en Galicia. ¿Cómo de importante es el sector textil en la comunidad autónoma?

    Es importantísimo. Inditex es una empresa que supuso una transformación total del sector textil. Tiene dos líneas de actuación: las fábricas, donde existe una sección sindical y la parte logística, que es la que genera más empleo y está creciendo más. También son muy importantes Roberto Verino, Adolfo Domínguez y Sociedad Textil Lonia S.A., grupo que opera con las marcas Purificación García y CH Carolina Herrera. Aunque también la figura de un gran grupo industrial como Inditex, hizo que desaparecieran muchos talleres pequeños y algunas empresas emblema, que fueron absorbidas por la propia empresa.

    Parter ha revendido las fábricas de Alcoa al Grupo Industrial Riesgo, un fondo con sede en Ucrania, que ha adquirido el 75 % de las plantas de A Coruña y Avilés. ¿Cómo es la situación actual de Alcoa en Galicia?

    Una mezcla entre incredulidad y decepción. Aunque hay que destacar la lucha modélica de los trabajadores y trabajadoras de Alcoa, que defendieron sus puestos de trabajo ante una multinacional sin escrúpulos, y además fuimos capaces después de una lucha intensísima, de ganarles el pulso, incluso con la pretensión que tenía la empresa de cerrar y no vender.

    ¿Cómo fue el proceso?

    Conseguimos que el Gobierno participara en el acuerdo, que finalmente concluyó en la retirada del ERTE. Pero por otro lado, no entendemos que haya habido una venta oscura por parte de Parter al Grupo Riesgo, donde se están poniendo de manifiesto bastante irregularidades. Nos sentimos decepcionados con el Ministerio de Industria, por no velar por el cumplimiento de ese acuerdo y por no aclarar las dudas que tienen los trabajadores y trabajadoras. Se está poniendo en riesgo la continuidad de la fabricación del aluminio primario en nuestro país, un sector esencial.

    El responsable de operaciones de Alu Ibérica, le comunicó por correo electrónico al comité de empresa de la fábrica de A Coruña que, el fondo de inversión Parter Capital, contaba con un nuevo socio inversor: el Grupo Industrial Riesgo. ¿Cómo recibisteis la noticia?

    Las formas han sido totalmente incorrectas. Nosotros nos enteramos por un rumor y a petición de los comités de empresa, exigimos a Parter que informase de la situación. En esta reunión no se presentó Parter sino que apareció directamente el Grupo Riesgo con la operación de venta ya finalizada. Las negociaciones ya llevaban tiempo y el acuerdo de venta estaba cerrado desde septiembre del año pasado. Además se hicieron afirmaciones falsas, donde se nos acusó tanto a nosotros como al Gobierno, de que éramos conocedores de dicho proceso, algo totalmente falso, y que además, la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, desmintió.

    ¿Cómo va a ser la salida de la crisis en la industria en Galicia?

    Va a ser complicada y dispar. Nosotros llevábamos tiempo denunciando que la industria se encuentra en una situación de vulnerabilidad. El sector agroalimentario está en una situación bastante óptima, ya que ha trabajado al 200% durante esta crisis para poder abastecer a la población, pero otros sectores han estado parados.

    ¿Cómo se encuentran el resto de sectores?

    El sector siderúrgico, también esencial, está sumido en una transformación ecológica, con el cierre de las centrales térmicas y con los convenios de Transición Justa que CCOO ha firmado junto a empresas y Gobierno. Por otro lado, el sector naval, está en un buen momento de contratación, pero hay que seguir apostando sobre todo por el naval privado, por la especialización y por un mayor grado de capacidad tecnológica. Y el sector textil, antes mencionado, se está recuperando de la deslocalización, pero hay que seguir potenciando la capacidad de exportación.

    ¿Cuál es el sector más perjudicado en esta crisis?

    Sin ninguna duda el auto por la paralización de la producción. El sector del auto está en una situación de incertidumbre por la transición energética y por el coche eléctrico, con un reinicio de la actividad muy lento, fruto de la carencia de componentes del exterior.

    ¿Qué hemos aprendido de la crisis de 2008?

    La clase obrera pagó los errores de las políticas neoliberales que se aplicaron en el conjunto de Europa. Las políticas austeras pusieron de manifiesto que la salida de la crisis fue equivocada, basada en la devaluación salarial y en la pérdida de capacidad industrial. Esperemos que no se vuelva a repetir. Afortunadamente ahora tenemos un gobierno más progresista, con políticas de protección para las personas trabajadoras y para las empresas.

    ¿Qué clase de políticas son necesarias para afrontar esta nueva crisis?

    Son necesarias políticas de impulso económico a través de una fuerte inversión pública, sustentada en una mayor redistribución fiscal más justa y con políticas que potencien la industria como motor de nuestra economía. Debemos generar empleo de calidad, con una distribución de la riqueza.

    Algunas Pymes reabren estos días para tratar de recobrar la normalidad. ¿Cómo está siendo la actividad de las empresas en Galicia?

    Las Pymes están en una situación complicada. En Galicia, igual que sucede en el resto del Estado, el 90% de las empresas son Pymes, y lo están pasando peor ya que son más vulnerables debido a su tamaño. Por eso es necesaria una mayor protección y apoyo tanto a las empresas como a los trabajadores y trabajadoras.

    ¿Cuántos ERTEs se han presentado en Galicia desde el comienzo de la crisis?

    Alrededor de 36.000 que afectan a unos 300.000 trabajadores y trabajadoras. El 90% de los ERTEs son de fuerza mayor.

    ¿Es más urgente ahora que nunca trabajar en una Transición Justa y digitalización de la industria?

    Por supuesto. En la Federación de Industria tenemos el proyecto ITEMS (Industria, Transición Energética y Movilidad Sostenible), que hace un trabajo excepcional. En una primera fase se hizo un diagnóstico para ver cuáles son las debilidades de nuestra industria, apostando por una revolución industrial, energética y digital, como oportunidad para crear empleo.

    ¿Cómo es la convivencia con los sindicatos nacionalistas a la hora de negociar acuerdos?

    Negativa. La CIG (Confederación Intersindical Galega) tiene una nula visión de sindicato de clase, con una visión más bien de sindicato independentista donde prevalece el interés territorial por encima del interés de la clase obrera. La CIG se ha asentado en una posición demagógica en su discurso, por lo que es muy difícil avanzar en acuerdos cuando todo lo basan en ese falso discurso reivindicativo.

    Esta web utiliza cookies propias y de terceros para optimizar su navegación. Si continúa navegando está dando su consentimiento para su aceptación y nuestra politica de cookies, haga click aqui para más información y ver cómo desactivarlas.