CCOO en Hunosa manifiesta su preocupación ante la nueva “Ley Verde” aprobada por el Gobierno

    La sección sindical considera que, el gobierno formado por PSOE y Unidas Podemos, se afianza con esta Ley, en su empeño por acabar con todo lo que suene a carbón

    24/05/2020. CCOO de Industria de Asturias
    Graffiti de CCOO en Hunosa

    Graffiti de CCOO en Hunosa

    El Plan de Empresa de Hunosa recoge que el Pozo San Nicolás seguirá suministrando una cuota de combustible a la Central Térmica de La Pereda mientras la legislación lo permita, lo que deja una puerta abierta para su continuidad más allá de 2021 y eso es lo que desde CCOO de Hunosa defenderemos el año que viene cuando toque definir los parámetros de futuro de Hunosa en el segundo semestre de 2021 para que, junto a otros proyectos de energías renovables ya en funcionamiento y otros que puedan surgir, Hunosa se convierta en una gran empresa energética pública. Aunque no podemos obviar que si el Congreso finalmente aprueba el PNIEC, se antoja muy difícil lograr esa continuidad.

    Desde CCOO de Hunosa ya hemos denunciado anteriormente, cuando se conoció el borrador del PNIEC, que podía tener repercusiones muy graves para Hunosa, no sólo para el Pozo San Nicolás y la Térmica de la Pereda, sino también para el Lavadero de Batán ya que se dedica al tratamiento de combustibles fósiles. Exigimos al Gobierno, a la Sepi o a quien corresponda, explicaciones de cómo puede afectar esta Ley al futuro de las instalaciones que Hunosa tiene actualmente.

    Tenemos claro que el PSOE nunca defendió el sector del carbón. Lo pudimos comprobar en 2010 cuando avaló la decisión 787 de la UE que significaba la aniquilación del sector en España y ahora, junto con Podemos, un partido que avala e incluso exige más ambición a las tesis de la radical-ecologista Teresa Ribera, hacen un tándem perfecto para para finiquitar lo poco que queda de sector. Esta Ley pone de manifiesto que la última mina de carbón en España no la cierra Europa, sino el PSOE y UNIDAS PODEMOS.

    Desde hace años, los diferentes gobiernos que pasaron por España, fueron asestando puñaladas al sector del carbón y ahora, desde la izquierda, se propina la estocada final para fulminar a un sector tristemente residual. Mientras tanto, los trabajadores/as afectados/as por los cierres de empresas siguen esperando que se generen en estas zonas tan castigadas los puestos de trabajo alternativos que durante años nos prometieron para que haya una Transición Justa y nadie se quede en el camino. Exigimos que de una vez por todas se pongan en marcha los proyectos que emanan de la Estrategia de Transición Justa y se lleve a cabo una verdadera reindustrialización de las Comarcas Mineras.

    Desde CCOO de Hunosa vemos intolerable y éticamente lamentable que se produzca el cierre de las centrales térmicas en España de forma brusca y acelerada y a la vez se importe energía de Marruecos generada con carbón. Esto denota que no existe coherencia alguna entre las decisiones que se toman y los objetivos que se persiguen.

    Este Gobierno pretende abanderar en Europa la descarbonización de su economía y ni siquiera le vale para ser correspondido con el reparto de los 7.500 millones del Fondo para la Transición Justa, donde España sólo recibirá el 4%. Sin embargo, países como Polonia, que no quiere asumir las exigencias de la Comisión Europea para cumplir los objetivos de reducción de emisiones o Alemania, que se marca 2038 como fecha fin a la generación eléctrica con carbón se llevan un 26% y un 11% respectivamente. Eso significa que el Gobierno de España, en lugar de abanderar la Transición Ecológica en Europa nos va a convertir en los tontos de la bandera.

    Desde CCOO de Hunosa no nos mostramos contrarios a la descarbonización, sino a como se está llevando a cabo por el Ministerio que dirige Teresa Ribera. Una transición brusca, acelerada y que, como mínimo, no vaya al mismo ritmo que la del resto de países de Europa, sólo restará competitividad a la industria nacional, producirá deslocalizaciones y, con ello, destrucción de puestos de trabajo y empobrecimiento de la población. Desde el Ministerio lo tienen claro: la transición ecológica generará empleo, pero no necesariamente en los territorios donde se destruye.

    Con esta premisa, Asturias quedará muy tocada, sino ya hundida, ya que si a la pérdida de puestos de trabajo derivados del cierre de las minas le sumamos el cierre de Térmicas con la consiguiente pérdida del transporte de mineral a las mismas y a los problemas de la industria electrointensiva le añadimos más presión en materia de reducción de emisiones conseguimos un cóctel de destrucción de empleo y deslocalizaciones que ninguna Estrategia de Transición Justa va a conseguir frenar.

    El camino hacia la descarbonización de la economía debe ser un proceso global y consensuado a nivel mundial. De nada sirve que que España que emite tan sólo el 0,8% del total de las emisiones del mundo haga un esfuerzo desmesurado mientras que China, que supone el 27% de las emisiones del mundo, continúa abriendo centrales térmicas o EEUU, con casi el 15% de las emisiones, se haya retirado de los acuerdos de París.

    En conclusión, la descarbonización es un reto del presente y del futuro pero que necesariamente debe llevarse a cabo caminando de manera paralela al resto de países para proteger nuestra industria, nuestra economía, con políticas reales que protejan a los los trabajadores y trabajadoras mediante mecanismos de discriminación positiva hacia los territorios más afectados a la hora de establecer proyectos generadores de empleo, subastas de energías renovables… en fin, buscando un equilibrio entre reducción de emisiones, empleo y bienestar social.

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