Gonzalo, no te olvidamos

    Hoy CCOO de Industria recuerda a Gonzalo Ruiz, el obrero de la antigua Naval de Reinosa que estaba afiliado al sindicato y que, en la primavera del año 1987, falleció tras inhalar el gas de los botes de humo que le lanzó la Guardia Civil. Su único delito fue defender el empleo de su comarca. Al conocerse la noticia, una ola de movilizaciones llenó Cantabria.

    06/05/2020. CCOO de Industria
    20 Aniversario de la muerte de Gonzalo Ruiz

    20 Aniversario de la muerte de Gonzalo Ruiz

    El 6 de mayo de 1987 moría en el Hospital Valdecilla de Santander el obrero Gonzalo Ruiz García. Afiliado a CCOO, era natural del pueblo campurriano de Mataporquera y trabajaba en la siderúrgica Forjas y Aceros de Reinosa, la antigua Naval. Fallecía tres semanas después de haber inhalado el humo tóxico de los botes que le lanzó la Guardia Civil, mientras se refugiaba en el garaje de su casa.

    El joven, de 32 años de edad, había participado en una de las muchas protestas que los trabajadores de la comarca protagonizaron durante los primeros meses del año, contra una reconversión industrial que había afectado fuertemente a la localidad cántabra.

    El 16 de abril de 1987, un Jueves Santo, la Guardia Civil ocupó la capital campurriana con tanquetas, vehículos todoterreno y un camión blindado. Por su parte, los trabajadores colocaron barricadas en los dos puntos de acceso a la ciudad. El resultado más trágico de los enfrentamientos fue la muerte de Gonzalo.

    Los días 6 y 7 de mayo, tras conocerse el fallecimiento del joven trabajador, se produjeron dos huelgas generales en Reinosa y su comarca y paros de dos horas en el resto de Cantabria. El día del entierro, compañeros de las grandes fábricas de todo el Estado guardaron un minuto de silencio en su memoria.

    Unas diez mil personas, entre las que se encontraban trabajadores llegados de distintos puntos de Cantabria y de todo el país, así como Marcelino Camacho, secretario general del sindicato al que Gonzalo estaba afiliado, lo despidieron en el cementerio de Mataporquera. Por la tarde, una multitud todavía más numerosa recorrió en silencio la distancia que separaba la casa del trabajador de la plaza del Ayuntamiento de Reinosa.

    Las protestas no cesaron tras la muerte del trabajador de Forjas y Aceros de Reinosa. Días después, las movilizaciones continuaron para exigir responsabilidades que tardaron en llegar y que nunca fueron completas.

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