“En el 90% de los casos quienes peores condiciones laborales tienen son las mujeres y, ante los problemas de conciliación, quien se reduce el horario suele ser la mujer”

    El sector agroalimentario, el del campo, el sector sanitario, el farmacéutico o el de la limpieza, están siendo los sectores esenciales en la crisis sanitaria surgida a raíz del Covid-19. Más de la mitad de sus plantillas están compuestas por mujeres que, además de estar en primera línea, deben lidiar con una serie de factores añadidos, como son la conciliación o el teletrabajo, de los que a menudo soportan la mayor parte de las cargas. Pero no solo las mujeres al frente de los sectores esenciales se llevan la peor parte de la conciliación y el teletrabajo, sino que es un aspecto común a todas las mujeres de este país, que se ha visto agravado con la llegada de esta crisis sanitaria y social.

    20/05/2020. CCOO de Industria
    Isabel Fernández, secretaria de Mujeres e Igualdad de CCOO de Industria

    Isabel Fernández, secretaria de Mujeres e Igualdad de CCOO de Industria

    Ante la incertidumbre de dónde nos llevará esta nueva crisis, Isabel Fernández, responsable de la Mujer e Igualdad de CCOO de Industria, avisa: “No podemos permitirnos retroceder y que la mujer sea quien soporte el mayor peso de la crisis, como ha sucedido a lo largo de la historia tanto en guerras como en crisis anteriores”.

    El problema que tenemos en España viene de muy atrás. Uno de los grandes errores es no haber desarrollado en profundidad la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres. Una Ley que se aprobó durante el gobierno del PSOE y tras una votación en el Pleno del Congreso, celebrado en marzo de 2007, donde fue respaldada por todos los Grupos, excepto el PP que se abstuvo. “Al cambiar de gobierno, con el Partido Popular, la Ley de Igualdad quedó paralizada ya que nunca les interesó. Los años de crisis también afectaron, ya que se paralizaron todos los Planes de Igualdad y las negociaciones colectivas”, afirma Isabel Fernández.

    Esta Ley de Igualdad obligaba a las empresas de más de 250 empleados a negociar con los agentes sociales Planes de Igualdad y preveía que, en un plazo de ocho años, los consejos de administración de las grandes compañías tendrían al menos un 40% de mujeres, algo que no ha sucedido. “Hemos trabajado muchísimo y se ha evolucionado desde entonces en algunas cuestiones, pero queda mucho por hacer y más ahora con esta nueva crisis, donde partimos de una debilidad.”

    Con la entrada del gobierno actual se ha realizado una modificación recogida en el Real Decreto-ley 6/2019, de 1 de marzo, de medidas urgentes para garantía de la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación, donde entre otras cuestiones se recoge la obligación de negociar y acordar Planes de Igualdad en todas las empresas con más de 250 personas empleadas en el plazo de tres años y, siendo el último el año 2021, la obligación de negociar y acordar con la Representación Legal de las personas trabajadoras (RLT) el diagnóstico, así como la obligación de registrar los Planes de igualdad que se negocien. Estas medidas están ayudando a mejorar la eficacia de los Planes de igualdad. En primer lugar, porque da más participación en todo el proceso de negociación a la RLT desde el inicio y porque los Planes de igualdad una vez acordados son públicos a través del registro.

    Las diferencias en las condiciones laborales entre las mujeres y los hombres siguen siendo muy grandes, algo que se trata de cambiar con los Planes de Igualdad y las negociaciones colectivas desde el sindicato. “Intentamos romper esos patrones que están muy marcados en la industria, donde determinados puestos casi siempre los ocupan mujeres u hombres. Queremos romper con esos roles y mejorar las condiciones laborales de la mujer”.

    Otro de los problemas vigentes en esta crisis es el tema de la conciliación, un aspecto que recae en gran parte sobre las mujeres. “En el 90% de los casos quienes peores condiciones laborales tienen son las mujeres y, ante los problemas de conciliación, quien se reduce el horario o se coge una excedencia, es la persona que tiene peores condiciones y salario, que suele ser la mujer”, reconoce Isabel.

    Es importante hacer un diagnóstico para saber cómo está evolucionando la situación y cómo está afectando esta crisis a las mujeres. En la Federación de Industria ha habido un incremento importante en cuanto al número de mujeres que han solicitado la reducción de jornada voluntaria, en concreto un 20% desde que comenzó el Estado de Alarma. Un dato que se puede extrapolar a otros ámbitos. “Estamos esperando que se actualicen los datos oficiales, pero se trata de un problema que se extiende en todo el territorio español”.

    La crisis ha forzado a la mayoría de las empresas a implantar el teletrabajo, un arma de doble filo, cuyas consecuencias negativas afectan, una vez más, a las mujeres. “El sindicato defiende el teletrabajo, pero que sea de forma responsable, organizada y con todas las garantías de salud. Ya que, si no se hace bien, es un riesgo que las mujeres trabajen en casa, ya que a menudo reciben la carga añadida de las labores domésticas, algo que está sucediendo en los últimos meses”.

    La importancia de la formación en Igualdad

    Las formaciones en Igualdad que CCOO de Industria imparte por todo el país, se han visto paralizadas debido al Covid-19. Unas semanas que han servido de reflexión para readaptar cómo serán los nuevos talleres virtuales y seguir trabajando en la importante materia de Igualdad. “Hemos activado ya muchos Planes de Igualdad. No podemos parar. Mientras no se puedan impartir las formaciones presenciales lo haremos de forma virtual, con ejercicios y una dinámica distinta”. Por otro lado, la responsable de Mujer e Igualdad, denuncia que ha habido empresas que no han parado su actividad y, sin embargo, han paralizado todos los Planes de Igualdad. Una de las próximas formaciones de la organización será por el día Internacional LGTBI, donde se va a lanzar una campaña.

    “En esta crisis las mujeres tenemos que estar en las mismas condiciones”, advierte Isabel Fernández. Algo lógico que, en cambio, no está sucediendo por diferentes motivos. No es suficiente solo con la negociación colectiva y los Planes de Igualdad, sino que debe haber un compromiso de los gobiernos. “Debe cambiar la educación en este país en muchos aspectos ya que nos siguen educando con los roles establecidos en una sociedad que es patriarcal. Un ejemplo de ello son las pocas referentes femeninas que tenemos en los libros de texto, como si las mujeres jamás hubiéramos realizado nada importante. Tenemos que empezar a modificar muchas cosas para que no seamos siempre las mujeres las que paguemos las consecuencias de las crisis. Como sindicato hacemos nuestra parte, pero la parte social le corresponde al Gobierno, que debe hacerlo a través de cambio de modelo educativo, donde se eduque desde la igualdad entre las personas.”

    Durante estas semanas de confinamiento, ha habido sectores y personas trabajadoras que no han parado su actividad. Se trata por ejemplo de la industria agroalimentaria, donde trabajan cerca de medio millón de personas. También sectores como el del campo, las empresas farmacéuticas, de mantenimiento y las energéticas, están con una mayor carga de trabajo. “Se está demostrando que, aquellos sectores donde mayoritariamente trabajan las mujeres, las condiciones laborales son peores, algo que CCOO lleva años denunciando e intentando cambiar”.

    “En definitiva, esta pandemia ha demostrado que todavía hay mucho trabajo por hacer en materia de Igualdad y que es imprescindible contar con una industria fuerte que pueda acometer con rapidez necesidades puntuales y habituales, donde las mujeres ocupan un lugar esencial. Me siento muy orgullosa de los cientos de mujeres que forman, que formamos y que formarán parte de esta Federación de Industria de CCOO. Con su esfuerzo, demuestran a la sociedad que su trabajo es tan valioso como imprescindible. Espero y deseo que cuando esta pandemia acabe, lo sigamos recordando”, concluye Isabel Fernández.

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