La reforma laboral y una legislación que no llega hacen sufrir a la industria española

  • Durante los primeros meses del año, 28.229 personas que trabajaban en alguno de sus sectores sufrieron un ERE. La falta de Gobierno impide encontrar la solución adecuada

La industria española vive momentos difíciles. Al anuncio de Endesa de que pretende cerrar las centrales térmicas o de carbón, se suma la deslocalización de Prysmian y Vesuvius y las dificultades que arrastran muchas empresas del sector. Los datos que recientemente publicó el Ministerio de Trabajo se quedarán cortos si no se para la hemorragia. Entre enero y julio realizaban alguna actividad industrial seis de cada diez personas que sufrieron un expediente de regulación de empleo, un 85% más que un año antes. Las incertidumbres comerciales, la desaceleración, el precio de la energía, las dudas regulatorias y la reforma laboral provocaron esta situación.

03/10/2019.
La plantilla de Vesuvius se moviliza contra el cierre de la factoría

La plantilla de Vesuvius se moviliza contra el cierre de la factoría

Lamentablemente, la industria no levanta cabeza. Según el Instituto Nacional de Estadística, de 2007 a 2017 cerraron 82.650 empresas del sector. La gran mayoría eran micropymes. Durante los siete primeros meses del año, esta actividad también sufrió la dureza de los expedientes de regulación de empleo. En España 44.745 personas se vieron afectadas por un ERE de enero a julio. De ellas, el 65% trabajaba en la industria. El 38% fue víctima de un despido. Perdieron su empleo por esta vía un total de 5.553 personas, un 82% más que en el mismo periodo de 2018. Engrosaron esta lista negra las plantillas que procedían de la minería privada y de firmas emblemáticas como La Naval, Gallina Blanca, Vestas, Isowatt y Siemens-Gamesa.

Sin embargo, los datos que facilitó el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social también revelan que antes de recurrir a un despido colectivo, las empresas industriales todavía se contienen y prefieren aplicar medidas de flexibilidad coyuntural, dada la incertidumbre que acompaña a la actividad económica. Así, durante los siete primeros meses del año, 22.088 personas estuvieron afectadas por un expediente de regulación temporal de empleo, los conocidos como ERTEs. El 76% del total de España y un 92% más que entre enero y julio de 2018, cuando dejaron de trabajar temporalmente 10.593 personas en la industria.

La reducción de jornada apenas afectó a 588 personas empleadas en la industria. Un centenar menos que en 2018 y un 44% del total de las que se registraron en España aquellos meses.

¿Pero por qué se han disparado los ERES en la industria?. En opinión de CCOO, a las incertidumbres comerciales se suma la desaceleración mundial y europea, que hace que la producción industrial se reduzca. Además, en las empresas del auto, donde trabajaba la mitad de las personas afectadas por un expediente, no ayudaron los desafortunados debates sobre los modelos de combustión y las restricciones. A todo ello se añadieron factores como el precio de la luz, las dudas regulatorias y la reforma laboral, que permite ERES rápidos y sin supervisión. Lamentablemente, la falta de un Gobierno no ayuda a superar esta situación. Se han paralizado las comisiones que trabajaban para sacar adelante la legislación que reclama y necesita la industria electrointensiva.

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