La Jornada Mundial por el Trabajo Decente, una oportunidad para mejorar derechos en el eslabón más débil

  • Artículo de opinión de Víctor Garrido, que insiste en la necesidad de unir a la clase trabajadora mundial en iniciativas comunes. Propone dejar para otro día las reivindicaciones locales

Se celebra la Jornada Mundial por el Trabajo Decente (JMTD) y Víctor Garrido, de la Secretaría de Internacional de CCOO de Industria, insiste en el origen de este día de reivindicación y lucha. Advierte, también, de que la crisis sanitaria y la fuerte caída del consumo han provocado efectos devastadores en quienes trabajan en las cadenas de suministro de las grandes multinacionales. “Son el eslabón más débil”, apunta. “Los cierres de fábricas están teniendo un resultado catastrófico”. Recuerda que el sindicalismo busca soluciones y que otra globalización es posible.

07/10/2020. CCOO de Industria
En el centro de la imagen, Víctor Garrido en Bangladesh

En el centro de la imagen, Víctor Garrido en Bangladesh

La Confederación Sindical Internacional (CSI) en su Congreso fundacional de 2006, estableció el 7 de octubre, como símbolo y referencia anual para llevar a cabo acciones por el trabajo decente en el mundo. Se trata de una jornada mundial de acción para recordar a empresarios y gobiernos de todo el mundo la exigencia de la dignidad del trabajo como un derecho fundamental de las personas, para estimular un crecimiento económico decente, para construir una nueva economía mundial en la que las personas sean lo primero. A partir de ese Congreso, y desde el año 2008 se ha tratado de organizar la JMTD, jornada mundial de acción global, para recordar su prioridad a los gobiernos de todo el mundo.

Por tanto, es también el momento para fijarnos nuevos e inmediatos propósitos para que este día realmente contribuya también al avance del trabajo decente, como en su nacimiento está planteado, y por tanto que sea un día para unir a toda la clase trabajadora mundial, en iniciativas comunes, y no como hasta ahora que hacemos coincidir este día de acción, con otras reivindicaciones diarias, necesarias seguro, en cada uno de los países del mundo como reivindicación sobre “nuestros” diferentes problemas sindicales locales, ciertos y reales, y quizás este no sea el mejor día para que coincidan, y quede dispersa la iniciativa.

La lucha por la dignidad del trabajo tiene objetivos concretos cada día, en cada país, en cada localidad, en cada centro de trabajo.

Sabemos que, para resolver los problemas en nuestro ámbito más próximo, necesitamos que se avance también en el mismo sentido en los rincones más alejados de este mundo. Esta es la base de la solidaridad. La solidaridad como uno de los motores más eficaces, y más hermosos, para avanzar hacia un mundo mejor. Y que, debido al proceso de globalización experimentado, hemos asistido en estos años al deterioro de las relaciones de trabajo, justificando que la lucha por el empleo digno, cobre un especial sentido en las relaciones del trabajo global, ya de por si precario, en muchos lugares del mundo.

Más aún en estos momentos de pandemia global, por la terrible situación que estamos viviendo a todos los niveles, como consecuencia de la crisis sanitaria, que ha llevado a una profunda recesión global cuyos efectos pueden resultar devastadores. En este momento son cerca de 36 millones las personas infectadas y más de un millón las fallecidas en el mundo. Esta pandemia ha demostrado la extremada fragilidad de los países donde se sitúan las cadenas mundiales de suministro, expresada en sus proveedores y, sobre todo, en las personas que en ellos trabajan y que constituyen su eslabón más débil. Sobre ellos ha repercutido con dureza no sólo la crisis sanitaria sino también la fuerte caída del consumo.

También se han producido muchos cierres de fábricas, con un resultado catastrófico para los trabajadores y trabajadoras, con el despido de miles de personas a las que se les están negando las compensaciones económicas. En muchos países están tomando las calles, con manifestaciones continuas de protesta por los cierres e impagos o por las escasas condiciones de seguridad.

Desde el sindicalismo español, e internacional, estamos tratando de buscar soluciones y encontrar respuestas a estos cambios, reivindicando que otra globalización es posible, para garantizar el reequilibrio de los derechos de todas las trabajadoras y trabajadores en el mundo. Desde esa reivindicación, y desde las diferentes estructuras sindicales, debemos tratar de proyectar también nuestro trabajo sindical, no “sólo” en un día de reivindicación sindical, si no en la necesidad de garantizar el trabajo decente en el mundo, desde nuestro trabajo en los diferentes ámbitos sindicales el resto de días.

Desde CCOO de Industria, estamos tratando de realizar esta actividad desde los diferentes compromisos alcanzados, a través de los diferentes acuerdos con las empresas multinacionales españolas, algunos firmados ya, como el Acuerdo Marco Global (AMG) entre IndustriALL Global Union e Inditex, en el año 2006, que este año 2020 hemos fortalecido con la constitución y creación de un Comité Sindical Global, siendo el primero que une a los sindicatos de la casa matriz y de su cadena de suministro.

Así como desde el pasado julio de 2018, con el acuerdo para garantizar el cumplimiento de las normas internacionales de trabajo en toda la cadena de suministro de la multinacional española Mango, con la que hoy mismo hemos suscrito un compromiso, en el marco de dicho acuerdo, con la transparencia y la sostenibilidad, haciendo público el listado de las fábricas de su cadena de suministro global de primer nivel, convirtiéndose en la primera gran empresa del sector de la moda en España en publicarla. Este importante avance en la transparencia de la cadena de valor de Mango supone, tanto para la firma como para CCOO de Industria, una poderosa herramienta para el fortalecimiento de los derechos de las personas que trabajan en la fabricación de sus productos, así como para promover la responsabilidad en las cadenas de suministro globales dentro del sector de la moda.

Su proyección y aplicación da aún más valor a las experiencias, anteriormente apuntadas del AMG con Inditex, y el reciente con Mango, pioneros en estos temas y donde nuestra intervención sindical, desde hace años, está contribuyendo a garantizar el trabajo decente para las trabajadoras y trabajadores que realizan su actividad laboral en las fábricas de sus cadenas de suministro, que deberemos tratar de extender a otras marcas españolas.

En la actual situación de crisis y de incertidumbre sobre su desarrollo, existe una evidente responsabilidad sindical, social e institucional. Constituye al mismo tiempo una oportunidad para que todas las partes implicadas en la industria de la moda contribuyamos a la profundización de los derechos laborales y el trabajo decente en las cadenas globales de suministro.

La necesaria contribución a garantizar un “trabajo decente”, y su reivindicación este día, debe constituir uno de los objetivos prioritarios del sindicalismo global, para la permanente defensa del trabajo digno de la clase trabajadora del mundo.

Debe ser un interés real de todas las personas, reivindicar la solidaridad del trabajo decente en el mundo

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