Así convivieron con el COVID las plantillas del auto

  • CCOO de Industria negoció expedientes, acuerdos y protocolos para garantizar que la escalada y la desescalada se hacía siempre con seguridad

Preguntamos a los responsables de CCOO en cada una de las plantas del auto cómo fue la vuelta al trabajo después de que la actividad estuviera paralizada durante semanas por la crisis del COVID. Destacan la profesionalidad y concienciación de las plantillas. Cumplieron los protocolos de seguridad que negoció el sindicato y se convirtieron en un ejemplo a seguir ante la nueva realidad productiva que trajo el coronavirus.

16/06/2020. CCOO de Industria

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En cuanto el Gobierno decretó el Estado de Alarma, uno de los primeros sectores que paró su actividad fue el de fabricantes del auto. El sindicato alcanzó acuerdos en todas las empresas salvo en Mercedes Vitoria y en Iveco Valladolid. En la primera el comité tomó la decisión de parar y en la segunda las trabajadoras y los trabajadores creyeron que era lo más conveniente, mientras sus representantes negociaban la forma y la manera de hacerlo.

Cuando se interrumpió la producción se negociaron ERTEs de fuerza mayor en todas las plantas salvo en Iveco Valladolid, aunque no era obligatorio hacerlo. Se mejoraron las condiciones económicas con complementos por encima del abono del paro. También se adelantó de la prestación del SEPE por si tardaba en abonar las cantidades. Los expedientes no afectaron a las pagas extra, ni a las vacaciones. Se cobrarán y se disfrutarán en su integridad.

En el momento en el que la crisis se estabilizó, empezaron a negociarse protocolos de vuelta al trabajo en cada centro. Tenían como punto de partida el que firmaron las organizaciones sindicales mayoritarias (CCOO y UGT) y las patronales de fabricantes (ANFAC), componentes de auto (SERNAUTO) y concesionarios (GANVAM). En todos los casos hubo acuerdo salvo en la planta alavesa de Mercedes. La empresa entendió que no debía incrementar más los tiempos de fatiga en las líneas de producción por la utilización de los EPIs necesarios para hacer frente al COVID, tal y como lo demandó el comité.

Estos protocolos de regreso a la actividad incluyeron campañas informativas; la señalización de los espacios y el desarrollo de pautas de comportamiento seguro. También recogieron la necesidad de tomar la temperatura al acceder a los centros de trabajo (con protocolo de aislamiento para aquellas personas que tuvieran fiebre); distanciamiento entre personas trabajadoras; medidas de protección individual y el incremento de la limpieza personal y de las zonas comunes.

Además, se pusieron en marcha protocolos sobre la utilización del transporte colectivo y el vehículo particular y sobre el uso de las zonas comunes a la hora de comer el bocadillo, utilizar las fuentes de agua, las máquinas de vending, los vestuarios y la cantina.

Inevitablemente, CCOO de Industria también tuvo que alcanzar acuerdos para evitar el encuentro de los trabajadores y trabajadoras durante los cambios de turno. Se adelantó, entre treinta y sesenta minutos, el acceso y la salida a las plantas para el personal de producción para dejar una hora de intervalo entre turnos. También se crearon nuevos puestos de trabajo por la reorganización que exigía mantener las distancias de seguridad y se realizaron test PCR a las plantillas antes de incorporarse al trabajo para descartar la presencia del virus.

Vuelta al tajo

El regreso a la actividad en las empresas del auto fue escalonado. El 27 de abril, las primeras en hacerlo fueron Seat y VW. Mercedes y Renault volvieron dos días después. El 4 de mayo lo hizo Ford; Iveco el día 11 y el 13 PSA Vigo y Figueruelas. La planta madrileña de PSA esperó hasta el 21 de mayo para recuperar la actividad.

Los expedientes de regulación temporal de empleo que negoció CCOO de Industria incluyen todo tipo de medidas para amortiguar el impacto de la crisis sanitaria en el empleo. Se garantizó el mantenimiento de los puestos de trabajo y de las condiciones pactadas en posteriores ERTES y se mejoraron las medidas de conciliación de la vida laboral y familiar (se dejó fuera a las personas con reducción de jornada por cuidado de familiares dependientes con enfermedades graves).Se mantuvo en el ERTE a los padres y las madres con menores de 14 años a cargo.

Además, se adquirió el compromiso de avisar con el tiempo suficiente a quienes entrasen o saliesen de los expedientes (entre 48 horas y una semana) y se excluyó al personal en formación y a las personas mayores de 53 años.Tampoco se vieron afectados por el ERTE los planes de carrera previstos, ni los procesos de obtención de niveles salariales superiores que dependían de la antigüedad o del nivel profesional.Los contratos eventuales se cumplirán y no se rescindirán antes de que terminen.

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